Net.art
El net.art es un término que se define a sí mismo, creado por la disfunción de una pieza de software y utilizado originalmente para describir la actividad artística y comunicativa en Internet. En este contexto los artistas buscaron quebrar las disciplinas autónomas y las anticuadas clasificaciones impuestas a algunas prácticas artísticas.
El net.art busca, en su funcionamiento, la independencia de las burocracias institucionales, trabajando lejos de la marginalidad e intenta conseguir una audiencia substancial, comunicación, diálogo y diversión.
Su camino, por el margen de los valores anquilosados provenientes de un sistema teórico e ideológico estructurado, logra poner a la práctica por sobre la teoría, haciendo que la brecha entre el arte y la vida cotidiana sea cada vez menor.
El net.art como parte integral de las nuevas tecnologías de la imagen define nuevos modos de producción artística, obligando a volver a pensar la imagen y redefinir su estatuto como hecho estético. Esto plantea, entre otras cuestiones, un nuevo problema para la historia y teoría del arte: repensar la manera en que, en este tipo de obras, se establecen las relaciones entre las instancias de producción y espectación. Frente a otros dispositivos de producción artística, el correspondiente al net.art habilita y genera nuevas vías de apropiación del mensaje estético, es posible advertir entonces , el uso de prácticas inherentes a la producción artística de Internet y que ponen en juego al sistema de relaciones comprendido por el dispositivo, el artísta, la obra y el espectador.
Los nuevos dispositivos tecnológicos introdujeron otras maneras de representar, comunicar, memorizar, narrar, diseñar, imaginar y simular, configurando así nuevos modelos de pensamiento y formas de percepción. El papel activo que poseen éstos se ha logrado discriminar en tres prácticas diferentes propias del net.art, ellas son: la interacción, la interactividad y la intervención.
El término interacción está íntimamente relacionado a cualquier práctica de vinculación comunicativa que parta de un sujeto, interactividad como el modo de actuar de los sujetos en sus relaciones comunicativas simulado por una máquina y finalmente el término intervención refiere a lo que posibilita que el espectador haga modificaciones directamente sobre el objeto que las nuevas tecnologías le presentan en el marco de lo propuesto por el artista.
Las obras que se sitúen en el campo de la interacción preverán un espectador donde las únicas acciones que se requieren son el ver y el pensar, la máquina solamente exhibe las obras, no responde a las inquietudes o maniobras que aquél pueda tener o ejecutar. En este caso el espectador disfrutará de la mera contemplación visual o bien, accionará además de sus mecanismos psíquicos y cognitivos para analizar más allá de lo que la obra expone visualmente, es decir, acceder a lo conceptual que existe en la misma.
Desde el punto de vista de la interactividad, las obras construyen un espectador que, además de ser aludido visual y mentalmente activa su sistema motriz. Se le propone otro tipo de actividad, ya que deberá interactuar para que se cumplan las previsiones de lectura de la obra. El modo que tiene de ejecutar este rol activo es mediante clicks (pulsando los botones del mouse) en los links o hipervínculos del lenguaje hipertextual de internet.
Finalmente si el análisis se situara en torno al término intervención, esta práctica se entenderá como la acción que puede ejercer el espectador en la obra a partir de la modificación de ésta o de alguno de sus componentes. Dentro de este grupo las obras proponen un espectador con un mayor grado de participación en la operatividad de la misma, por su relación manipuladora, experimental y dinámica de la obra.
El rol del artista es novedoso ya que con este movimiento se forman comunidades de artistas a lo largo de naciones y disciplinas que colaboran entre sí sin importar la apropiación de ideas en proyectos en los que se invierte sin un interés material.
Las obras tienen como características esenciales la inmaterialidad, la temporalidad, la inmediatez y la preponderación de la comunicación por sobre la representación.
Lo novedoso es que esta expresión artística existe en su forma más plena y compleja en las mentes de los artistas y de su audiencia. Es un arte que exige del espectador un nuevo tipo de atención y de participación, otorgándole a la experiencia artística un rol constructivo y crítico. De este modo se da no sólo la producción de un objeto para el sujeto sino también de un sujeto para el objeto.
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